Los gatos callejeros: un problema real de nuestras ciudades

Los gatos callejeros: un problema real de nuestras ciudades

Los gatos callejeros suelen tener muchos defensores, pero aún más detractores debido a los problemas de insalubridad que ocasiona en ciudades, tanto en sus barrios residenciales como en los polígonos industriales. Sin embargo, estos felinos callejeros son más aceptados en las calles que los perros, a los cuales suelen recoger horas después de detectarlo. Esto puede ser debido sobre todo a que son más tranquilos, sus heces no son fácilmente visibles y tienen una actitud más independiente del ser humano.

Por otra parte, la época de celo en las hembras es un auténtico tormento, sobre todo por las noches, ya que emite sonidos muy fuertes que pueden llegar a durar una semana. Además, aunque los felinos son muy audaces para esconder sus heces, realmente ocasionan un problema para la limpieza, sin contar con que los excrementos (sobre todo la orina) de estos animales tienen un olor muy fuerte, si lo comparamos por ejemplo con los perros.

La proliferación de los gatos es muy rápida. Una gata puede tener hasta tres partos al año y traer de 10 a 12 crías en total. Esto provoca que la colonia de gatos sea muy grande, ya que dada su longevidad, los adultos comparten los recursos y el entorno durante varias generaciones. Al ser animales domesticados, no tienen ningún temor de acercarse a los seres humanos para pedir comida o refugio.

Existen muchas denuncias de las comunidades en cuanto al problema que ocasionan las plagas de gatos, y las instituciones responsables tienen como objetivo resolver el problema evitando la crueldad con los animales. Específicamente, los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas tienen la responsabilidad de resolver el conflicto, teniendo en cuenta que el exterminio de estos animales está prohibido por la Ley de Protección a los Animales, puesta en funcionamiento desde 2008.

Los gatos callejeros: un problema real de nuestras ciudades

El recurso más usado es evitar la proliferación, por tanto se invierten grandes sumas de dinero en la castración. Esta costosa operación consiste en extraer los testículos de los machos y los ovarios y matriz de las hembras. Las consecuencias positivas de castrar a las hembras es la disminución de la población, y en el caso de los machos, adicionalmente se evitan las peleas y maullidos producidos por la competencia por las hembras y adueñarse del territorio.

En FastControl ponemos a tu disposición un servicio integral de control de plagas de gatos, que incluye la captura e ingreso en un centro específico para su posterior tratamiento y castración. Todo esto de forma legal y segura.

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Estos controles tienen beneficios para la salud de las personas, ya que se evita o disminuye la proliferación de enfermedades, como la toxoplasmosis o los parásitos intestinales, además de la notable eliminación de excrementos, que evitan enfermedades en los niños por jugar en lugares donde los gatos defecan.

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